Revista


Las "comunidades digitales"

Raymond Colle
Dr. en Ciencias de la Información



Introducción

Los servicios disponibles en Internet se han diversificado y diversas empresas se han empeñado en ofrecer un mayor acceso a éstos al mayor número posible de usuarios. Así, no sólo se han fusionado los "directorios" y los "motores de búsqueda", formando los "portales", sino que muchos de éstos también están ofreciendo correo electrónico, canales de "chat" (diálogo en línea), etc. Por otra parte, desde algún tiempo se venía investigando la posibilidad de crear "comunidades" de usuarios con intereses comunes. Y, así, ya están apareciendo lo que podríamos llamar "portales comunitarios". Pero ¿qué son las comunidades digitales, cibercomunidades o comunidades virtuales (como se quiera llamarlas)? Investigamos este tema para nuestros lectores.


Definiciones

"Cibercomunidad: Cualquier comunidad de individuos que tienen como Internet su lugar de reunión, discusión, cambio de puntos de vista, etc. Las cibercomunidades pueden encontrarse en espacios virtuales como MOOs, MUDs o páginas web que remeden un territorio o una comunidad, o pueden simplemente constituir una comunidad por tener como medio de comunicación principal el correo electrónico y/o el chat.
Aunque normalmente las cibercomunidades incluyen individuos de países diferentes, sin tener en consideración las fronteras, ello no es imprescindible. Tampoco hace falta ser un gran admirador de Internet o un luchador por los ciberederechos para ser una comunidad; los admiradores de Seinfeld que se juntan alrededor de un chat para hablar de su serie favorita o un grupo de aficionados al bondage que tienen una lista de correo para explicar las mejores técnicas de nudos, son tan cibercomunidad como The Well o Electric Minds." (Diccionario Kriptópolis)

De acuerdo a lo anterior y a los hechos que podemos constatar en Internet, se pueden distinguir dos tipos de comunidades digitales:

Son atributos habituales de una comunidad el alto nivel de relevancia en la identificación de los objetivos, la autoafirmación como comunidad, la satisfacción efectiva de los miembros, la participación activa. Esto mismo encontramos en las cibercomunidad formales, no así en las seudo-comunidades.


¿Comunidades reales?

¿Forman las cibercomunidades formales verdaderas comunidades? Todo depende de lo que entendamos por "comunidad". La definición precisa de este concepto genera discusiones entre sociólogos, antropólogos y otros cientistas sociales. Lo cual no impide que todos tengamos una idea bastante precisa acerca de lo que representa y somos capaces de decir a qué comunidades pertenecemos o no pertenecemos. De hecho, el sentido de pertenencia es el núcleo que funda la comunidad. Y éste supone una adhesión que también implica el compartir valores, objetivos y sentido de identidad.

Podemos encontrar todas estas características en la definición de las cibercomunidades formales, por lo que vemos aquí que el concepto de comunidad no parece incluir necesariamente el de co-presencia física (el juntarse regular u ocasionalmente en un determinado lugar). La forma de la distribución geográfica y del contacto comunicacional ha ido perdiendo importancia a medida que las comunicaciones han mejorado y han "achicado" las distancias. Así, no sería de extrañar que Internet nos lleve a ampliar y vivir de una nueva manera nuestra experiencia de comunidad.


¿Comunidades reguladas o no reguladas?

Una comunidad "natural" también se caracteriza habitualmente por tener cierta estructura jerárquica y un sistema de control o gobierno, que le asegura a la vez estabilidad y eficiencia en el logro de sus fines. Con las cibercomunidades ha de considerarse una doble situación:

  1. La sujeción a las normas legales: Esta es una problemática válida para todo Internet. Son bien conocidas las dificultades existentes para aplicar leyes nacionales o internacionales (Ver Informativo nº16 sobre "Regulaciones en internet"). Es obvio que se perseguirá y tratará de eliminar, por todos los medios legales y policiales, cibercomunidades que pretendan dedicarse a la pedofilia, el narcotráfico o el terrorismo. Pero, fuera de estos casos límites, Internet será sin duda, globalmente, más tolerante que muchas comunidades naturales particulares.

  2. La fijación de normas o reglamentaciones propias: Como todo club puede crear normas de conducta o estatutos propios, las cibercomunidades pueden, evidentemente, crear sus propios códigos de comportamiento. Y mientras las comunidades digitales informales pueden operar en base a un consenso mínimo en torno a "reglas de etiqueta", las formales pueden limitarse a éstas mismas o elaborar largos reglamentos, como ocurre en los juegos de rol. Así, en el "ciberespacio" pueden convivir comunidades digitales muy diversas en una escala que va desde la más cruda realidad hasta la más loca utopía. Pero tanto en unas como en otras existirán normas de conducta determinadas jerárquicamente (generalmente por el creador de la comunidad), democráticamente (por las costumbres implantadas progresivamente por los miembros) o por una combinación de ambos sistemas. Y los transgresores, de una forma u otra, serán expulsados.

Un excelente estudio del comportamiento y de los sistemas de regulación en las comunidades virtuales puede encontarse en "Cyberspace - A Contemporary Utopia?", Dr. Diane Rowland, Department of Law, University of Wales, Aberystwyth - JILT, Journal of Information, Law and Technology, 1998/3, http://www.law.warwick.ac.uk/jilt/98-3/rowland.html.



TDC, agosto 2000.